Navegante
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El medio de transporte, es decir el kayak, mide unos
cinco metros de largo por unos sesenta centímetros de
ancho. Adelante y atrás cuenta con compartimentos espe-
ciales a prueba de agua en los que debes acomodar todo tu
equipo de campamento, además de agua y comida para 15
días. No deben ser más de ciento setenta kilogramos, pues
cada gramo lo vas a remar. Los kayaks fueron patrocinados
por Wilderness Systems y por United Watercraft, el vendedor
local en México de esta marca.
En cuanto a lo demás llevamos cuando mucho dos
cambios de ropa especiales, que se secan rápidamente y
no pesan, estufas de combustible que caben en la palma
de la mano y chamarras ultraligeras. La aventura comienza
mucho antes de encontrarte frente a las olas, de oler el mar
y de sentir el calor del sol en la piel.
Navegamos a una distancia de la costa de entre quinien-
tos metros y un kilómetro, lo suficiente para evitar la rom-
piente de las olas. De vez en cuando tomamos un descanso
sin salir del agua, pues nos tomaría más tiempo y energía
bajar a descansar a la playa. Durante esos descansos come-
mos algo y después, continuamos el viaje.
El sol, el mar, el viento, las estrellas, la luna son ya por
sí solos suficiente atractivo para emprender una experiencia
como ésta. Si a ello le sumamos la aventura, el satisfacer
esta curiosidad natural que todos llevamos dentro de cono-
cer, de explorar, de ver, de vivir y disfrutar, es una combina-
ción difícil de resistir para un equipo de aventureros.
12 noviembre 2004. El Mezquital, Tamaulipas
Los granos de arena se estrellan contra el cuerpo a buena
velocidad, debido a los fuertes vientos del norte que entraron
la noche anterior y siguen soplando aún. Desde ahora car-
garemos los botes con todas las provisiones. Aquí es donde
Alfredo toma otro rumbo con la camioneta que nos trajo
hasta aquí. Él amablemente se ofreció a llevar el equipo
un poco más adelante, después de que el Ayuntamiento de
Matamoros nos ofreció una hospitalaria recepción con una
mariscada. La playa estaba solitaria, sólo unas personas
llegaron en camioneta, como para echar un vistazo a las
condiciones del mar. Al ver que estábamos preparándonos
para hacernos a la mar preguntó: ¿van a navegar con este
norte? Sí, respondimos, lo que provocó en su rostro una
mirada de incredulidad. Nos deseó buena suerte y regresó
por donde vino. Hacía bastante frío, yo tenía la boca y las
manos entumidas con un tono azuloso. Alguien tenía que
decirlo y pronto: ¿montamos el campamento? A lo que
todos respondieron afirmativamente antes de que terminara
de preguntar.
Desde El Mezquital la playa había sido un paisaje cons-
tante de dunas solitarias. Alguien dijo "veo una antena y
una bandera". Estupendo, seguramente habría una cons-
trucción en la que podríamos escondernos del viento. Desde
lejos parecía un campamento militar, solamente podía
La ruta para encontrar tu embarcación · México · 2005
Experiencias náuticas